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Un recorrido claro por las fases del estudio: desde la primera conversación hasta la entrega de las piezas finales, con los plazos y las decisiones que conviene tener claras antes de empezar.
El recorrido de SVN Up no fue lineal: cada encargo dejó una forma de trabajar, una herramienta nueva o un cliente que volvió. Esta línea resume los momentos que cambiaron el rumbo del estudio.
El estudio arrancó con piezas cortas para redes sociales de marcas locales. El primer proyecto relevante fue un sistema de animación para una panadería de barrio que quería modernizar su presencia sin perder el tono artesanal. Ahí se definió el método de trabajo: escuchar primero, dibujar después.
Una startup de logística encargó un vídeo de 90 segundos para explicar su plataforma a transportistas. El proyecto obligó a estructurar guiones, simplificar conceptos y coordinar voces en off. Desde entonces, el vídeo explicativo se convirtió en una línea estable del estudio.
Una marca de ropa urbana de Madrid pidió piezas experimentales que mezclaran ilustración y 3D. Fue el primer encargo donde el estudio lideró la dirección de arte completa, no solo la animación. El resultado abrió la puerta a proyectos con más libertad creativa.
Dos productoras de Barcelona empezaron a derivar proyectos de motion graphics para campañas de lanzamiento. El estudio pasó de trabajar directo con marcas a colaborar como socio técnico y creativo en equipos más grandes. Esto cambió la planificación: más entregas parciales, más revisiones y plazos más ajustados.
Después de varios proyectos con personajes animados, el equipo consolidó una biblioteca interna de rigs y estilos de ilustración. Esto redujo los tiempos de producción en piezas para redes y permitió ofrecer presupuestos más cerrados a clientes recurrentes.
El estudio incorporó un flujo de trabajo que combina modelado 3D con animación 2D para piezas de producto. El primer encargo fue una secuencia de apertura para una feria de tecnología. El proceso sigue en ajuste, pero ya forma parte de la oferta habitual.
Recibimos tu solicitud y organizamos una primera conversación para entender el contexto del proyecto, la audiencia y los objetivos de comunicación. Definimos juntos el alcance, los plazos y el presupuesto estimado.
Elaboramos una propuesta con dirección de arte, referencias visuales y un plan de animación. Ajustamos el tono y el estilo hasta alinearnos con la identidad de tu marca antes de comenzar la producción.
Desarrollamos el guion visual, el diseño de personajes o gráficos y un storyboard aprobable. Este paso permite validar la narrativa y la estética sin invertir tiempo en animación prematura.
Producimos las piezas animadas en iteraciones cortas. Compartimos versiones de prueba para que revises el ritmo, la composición y los detalles. Incorporamos tus comentarios en cada ronda de ajustes.
Entregamos los archivos finales en los formatos necesarios para web, redes o broadcast. Incluimos una guía breve de uso y ofrecemos soporte técnico durante las primeras semanas de publicación.