Antes de abrir el primer archivo de animación, definimos el tono, la paleta y el tempo de cada pieza. Así el resultado no es un encargo suelto, sino una pieza que encaja con la identidad que ya has construido.
Casos reales de uso: lanzamientos, explicaciones de producto, contenido social y piezas para eventos. Revisa el contexto que encaja con tu proyecto y cuéntanos tu situación.
Casos reales de clientes que llegaron con una necesidad concreta y salieron con una pieza lista para publicar. Cada situación tiene su propio flujo de trabajo, desde el primer guion hasta la entrega final.
Una marca de cosmética necesitaba una pieza para anunciar su nueva línea en tres semanas. Trabajamos con un guion cerrado, animación 2D limpia y una banda sonora licenciada. El vídeo se estrenó en la fecha prevista y se adaptó a stories y formato vertical sin rehacer el diseño.
Ver cómo preparamos la primera reuniónUna consultora de logística llevaba meses explicando su plataforma con textos y capturas. Convertimos el flujo en un vídeo explicativo de 90 segundos con iconografía propia y ritmo pausado. El equipo comercial lo usa ahora en reuniones y la página de inicio lo incorporó como pieza principal.
Elegir el formato que encajaUna marca de ropa urbana quería que su logotipo y sus colores no solo aparecieran en el packaging, sino que tuvieran vida en pantallas y redes. Diseñamos un sistema de animación modular: transiciones, tipografía en movimiento y bucles cortos para cada plataforma. El resultado se aplica sin depender de un diseñador cada vez.
Preguntas que conviene aclarar antes de empezarCuando el vídeo forma parte del lanzamiento, no basta con un buen diseño estático. Hace falta alguien que piense en fotogramas, en ritmo y en cómo cada movimiento sostiene el mensaje de la marca.
Antes de abrir el primer archivo de animación, definimos el tono, la paleta y el tempo de cada pieza. Así el resultado no es un encargo suelto, sino una pieza que encaja con la identidad que ya has construido.
Ilustración, diseño de personajes, motion y montaje conviven en el mismo estudio. No dependes de coordinar a tres proveedores distintos ni de explicar el proyecto tres veces con matices que se pierden por el camino.
Recibes un calendario con hitos reales: storyboard, animática, primera versión y entrega final. Sabes en qué punto está tu pieza en cada momento y qué falta para cerrarla, sin sorpresas de última hora.
Un mismo proyecto se adapta a stories verticales, vídeo de web, pantallas de punto de venta o presentación interna. No entregamos un único archivo, sino un set de piezas listas para el medio donde van a verse.
Hay marcas que necesitan líneas limpias y mensaje directo, y otras que piden texturas, color y riesgo visual. Trabajamos ambas vías sin imponer una estética única, porque el estilo lo marca tu proyecto, no nuestro portfolio.
La mayoría de los clientes vuelven con una nueva pieza después del primer proyecto. Eso ocurre cuando el equipo entiende tu producto, respeta los plazos y resuelve los imprevistos sin que tú tengas que perseguir a nadie.